¿Quién no ha soñado de niño que saltaba desde la ventana de su
casa y planeaba como una hoja mecida por el viento hasta aterrizar
liviano sobre el suelo de la calle?
¿Nadie? ¡Qué poca
vida onírica habéis tendio!. Al menos las hojas de los árboles
cercanas a un interbloque del barrio de Media Legua tienen una
alfombra espontánea efímera que acoge su caída como un colchón
los cuerpos humanos fatigados al final de su jornada laboral.
Esta alfombra mágica efímera tiene su máxima esplendor en primavera, donde alcanza un volumen de talla XXL. En mayo el suelo del edificio de viviendas se vuelve mullido, albergando no sólo espaldas fatigadas, sino tmbién pequeña fauna alada.

Si soñáis en plena canícula de agosto , la caída no será tan grata. La flora espontánea ya se habrá marchitado, la fauna habrá emigrado a sus refugios de otoño y los pies descalzos se apresurarán por salir del circuito de cross.
Este jardín Guadiana tiene un momento para el disfrute, no todo ha de ser eterno. ¡ Toma esplendor en la hierba!